Pronto encontrarás a alguien

— No te preocupes, pronto encontrarás a alguien.

Así, sin más. Como una palmadita en la espalda para dar ánimos ante una etapa que se presenta adversa, al parecer. Sin haber mostrado indicios de búsqueda. Como ofrecer un pañuelo sin que asome una lágrima. Asumiendo, por tanto, que dicha aspiración es el camino natural, obligado y deseable. El bien más común, el sueño del ser humano, el Propósito. Encontrar a La persona que te complemente para que puedas marcar la última casilla de las tareas pendientes. De eso se trata, ¿no?

Vamos, busca. No te des por vencido. Sabes que hay alguien ahí para ti, alguien que espera con inquietud tu llegada, alguien como tú. Venga, no desesperes, darás con esa persona. Los anteriores intentos no funcionaron, no eran La persona. El paso del tiempo se ralentiza ante tu impaciencia, es inevitable, pero no desistas. Invierte ese tiempo en soñar con tu futura felicidad, así será más llevadera esta angustia pasajera. Vuelve a llamar a los amigos a quienes tenías algo descuidados, apóyate en ellos para conocer a más gente y así encontrarla. No debe notarse que pasas por un mal momento, tienes que desprender confianza para que cuando La persona aparezca se fije en ti. Espera, ¿quién es esa? Vaya, te encanta. Lánzate, no tienes nada que perder, adelante.

Ey, sonríe, ya está todo hecho. Lo has conseguido. Sí, la proeza que algunos de tus amigos ya habían logrado, por fin te ha tocado a ti. Te ha tocado el premio. Ya no serás un triste soltero más, un apestado, ahora tienes pareja y podéis ir por ahí de la mano. Los demás no te verán con los mismos ojos. Ahora formas parte de esa élite, has subido unos peldaños y desde aquí arriba puedes ver a los que siguen abajo con una mezcla de lástima y complacencia. Ya puedes caminar con la cabeza bien alta, sin miedo a que especulen sobre tu dilatada soledad, tus rarezas o tu escaso atractivo. Ahora estás dentro, tienes un pase vip.

Por fin puedes hacer esos planes que hacen las otras parejas. Jamás habías imaginado lo mucho que te gustaba salir a cenar o tomar una copa en un bar al anochecer para volver temprano a casa. Siempre te gustó el cine, pero no sabías que eras un cinéfilo empedernido, revisando la cartelera cada semana, o sentado en el sofá viendo la última película que has descargado, la crítica es buenísima, le comentas. Comer en casa a mediodía es ahora todo un ritual. Siempre te gustó comer, pero no sabías que adorabas poner la mesa con todo lo necesario, guardando el orden establecido, cocinando con más utensilios que nunca, haciendo las cosas como se deben hacer. Y pasar la tarde viendo la televisión, juntos. No sabías que te gustaba tanto la programación. Jamás habías pensado que todo esto es en realidad lo tuyo, que tú también eres como toda esa gente, que eres normal. Al igual que viajar, siempre tuviste gran curiosidad por conocer otros países, otras culturas, y nunca tuviste reparos en hacer tuyo ese cliché, pero jamás intuiste que te gustaba tanto visitar los pequeños pueblos de tu provincia. Fotografiar plazas y monumentos locales, erguirte desde los miradores. Cosas que antes te habrían aburrido, ahora son el magnífico plan para el puente. Adoras esta vida, ahora sí que es genial, ahora haces lo que hacen las otras parejas. “Un fin de semana genial, estamos agotados”, publicas en la red social, por si aún queda alguien que no sepa que vosotros también hacéis los planes que deben hacerse en pareja. Tú también juegas y por fin eres feliz. Repites esto para ti mismo.

Fuente: flyicarusfly.com

Ya lleváis algún tiempo juntos. Disfrutas del siguiente paso en tu relación. La situación no es tan alocada como al principio, hay mayor estabilidad y una confianza mutua, una complicidad que no exige tantas muestras de cariño, no es necesario tanto elogio ni tanto contacto, estáis ya en otro nivel, un nivel más maduro. Ya os habéis relatado vuestras biografías al completo, y está bien así, hablar tantísimo de uno mismo es narcisista. Ahora habláis de terceros, comentáis sus errores y hacéis especial hincapié en sus conductas inmaduras, ya no tienen edad de hacer esas cosas, os decís. Son Inmaduros. Articulas especialmente bien esta palabra, porque la crees realmente, es una respuesta física natural, un énfasis que denota seguridad, que no haya lugar a dudas.

Tu amigo, el eterno soltero, no sabe lo que se pierde. Siempre trasnochando los fines de semana, sin nadie excepto él mismo en sus pensamientos. No conoce el placer que produce tomar cada decisión teniendo en cuenta a otra persona más, la satisfacción que genera pensar por dos y no por uno. Menudo egoísta, estas son las cosas que te hacen sentir responsable, en esto consiste ser un adulto. Qué poca estabilidad, sin ningún tipo de compromiso, entrando y saliendo como si fuera un adolescente. Lleva demasiados años esforzándose en masticar y tragar sus propios errores, solamente contando con los colegas cuando no puede encajar algún golpe en soledad. Con alguien a tu lado eso no es necesario, porque tienes una vía de escape en caso de que la pesadumbre apenas se huela. No hace falta endurecerse e insensibilizarse, no se necesita tanta introspección para conocerse mejor y aprender a lidiar con la aflicción. Es mucho mejor verter la carga, contárselo a tu pareja, que te conoce por ti y te comprende, y te socorrerá siempre que lo necesites. Es casi como prolongar en el tiempo la figura materna, pero de una forma mucho más adulta.

Sí, la felicidad es esto. Tanta naturalidad, tradición y romanticismo no pueden estar equivocados. Lo que todos buscan tiene que ser por lógica lo que tú también buscas. Si ni siquiera te lo habías planteado antes, no te preocupes, puedes ahorrarte la reflexión: lo quieres, lo necesitas. Porque este es el objetivo prioritario. No hagas caso de los mensajes disuasorios acerca de crecer como individuo, son la farsa que sostienen los que no consiguen encontrar a La persona. Tú conoces la Verdad, y cuestionarla es de libertinos, de parias. No buscar a La persona es, en el fondo, asumir que no eres capaz de dar con ella, que no tienes el coraje suficiente. No buscar es de cobardes, y tú no eres un cobarde. Repites esto para ti mismo.